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8 de diciembre 2015.

La joven Ana Armillas, ha ofrecido durante 10 meses un periodo de servicio, colaborando en la construcción del Templo Bahá’í de Suramérica, en Santiago de Chile.

Ana nos relata su voluntariado y reflexiona sobre las potencialidades del servicio.

El propósito de la construcción de un templo bahá’í, llamado también Casa de Adoración (o en su idioma original “Mashriqu’l-Adhkár”) es proporcionar para la humanidad un lugar de reunión, lo que debe conducir a la unidad y camaradería entre las personas.

La inauguración del Templo tendrá lugar del 13 al 16 de octubre de 2016

El relato de Ana:

Hace un año, a los 21 decidí dedicar un tiempo de servicio. La vida tiene regalos inesperados para cada uno de nosotros, el mío fue estar sirviendo como voluntaria en la construcción del último templo continental para Sudamérica, en Santiago de Chile.

Recién acababa la carrera, y con ello se asomaban muchos interrogantes en mi vida. No tenía planificado cambiar de país, de cultura y hacer otras cosas completamente diferentes a las que estaba habituada. Pero en ese momento se presentó la ocasión, y en verdad sentía un anhelo de cambio, no sólo personal, necesitaba poder sentirme un agente de cambio en el ambiente que me rodeaba.

Probablemente en el año de servicio uno acaba expandiendo los límites de aquello que pensaba que era incapaz. Se dan muchas oportunidades de trabajar en desarrollar cosas que jamás pensarías que harías porque no te gusta o no te llama la atención.

Realmente adquirí mucha experiencia, no solo desarrollando habilidades sociales, enfrentando miedos, también profesionalmente. ¿Cómo es eso posible? sencillo, absolutamente todo lo que hacemos, aunque no veamos los frutos al instante, los estamos cultivando. Adquirimos herramientas que en el día de mañana usamos.

En cuanto algunos trabajos específicos que hice en la casa de adoración, empecé como una obrera más, mis primeros días fueron junto a otros voluntarios ayudando en las instalaciones eléctricas de paisajismo, el trabajo requería esfuerzo físico. Cuando pensé que mi cuerpo no iba a poder aguantar mucho más, la rutina de trabajo cambió, y estuve durante dos meses moviendo piedras pequeñas de un lado a otro, lo cual parece mucho más relajante, pero no veía resultados visibles. Lo que parecía un trabajo tranquilo se volvió en una rutina difícil dentro de mi mente. Pero llegó un momento en el que surgieron otras necesidades y empezamos a quitar la mala hierba que había crecido durante la primavera y se habían convertido en casi arbustos, trabajamos con un sol abrasador, y también con muchos insectos y animalitos que iban apareciendo al sacar las plantas y buscaban un nuevo hogar en la ropa que llevaba.

Más adelante, llegó un grupo de voluntarios para la época de verano, y confiaron en mi capacidad para coordinar este grupo, me asignaron un proyecto para quitar aquella vegetación seca que estaba en el terreno, para proteger de forma natural las propagaciones de incendio. Este proyecto, para mi fue revelador, y un reto grande. Cambió mi perspectiva de las jerarquías en un trabajo y de cómo hay que estimular a los trabajadores. Semanas posteriores vinieron preparando el Más Grande Nombre (colocado en el óculo de cada Templo Bahá’í), y eso me fascinaba… No sólo por su significado, también porque mi pasión es el arte, y ver la escultura de algo sagrado… Imagínense qué sensación, me dieron el gran privilegio de poder ser parte de ello.

Hubo muchos trabajos después y entre medio, desde recoger basura hasta trabajar en oficina. Pero una de las mejores cosas fue sentir que la gente confiaba en mis capacidades. Además de rotar en el trabajo y entender parte del complejo funcionamiento para construir ese punto de amanecer de la alabanza a Dios.

Había momentos intensos, momentos difíciles, momentos alegres y momentos de estrés, pero siempre se seguía, pasase lo que pasase. Había una entrega y confianza incondicional hacia el proyecto. Esa es una grandes virtudes del servicio, ilumina aquellas capacidades que ignorábamos poseer. El servicio nos muestra lo que somos capaces de hacer.

El año de servicio es un periodo intenso en el que se concentran muchas experiencias de vida que ayudan a construir un carácter más solemne, basado en los Escritos Sagrados. En ese tiempo, vi a cada uno de mis compañeros en la obra, ser probados de maneras diferentes e inesperadas, y al igual que iba viendo construirse el Templo, podía ver como sus caracteres se iban consolidando.

Podría explayarme con muchas anécdotas inspiradoras, sin embargo, quisiera resaltar una en concreto: Hay una reliquia de Ruyyìh Khanum (esposa de Shoghi Effendi, Guardián de la Fé Bahá’í) destinada para este Templo, que consiste en el polvo que delicada y amorosamente ella había estado recogiendo en el santuario del Báb (figura Central de la Fé Bahá’í).

Podemos pensar en el polvo como algo sucio, algo que nadie quiere, sin embargo, este polvo había sido elevado a su máximo paraíso, hasta el punto de transformarse en reliquia. Al final lo importante no es el nombre que reciban las cosas, sino las acciones que tienen detrás. Todo lo material es un reflejo del mundo espiritual. Entonces, si se puede lograr este fenómeno fascinante con el polvo, que está asociado con la mugre. De qué es capaz el ser humano con acciones loables y guía divina en un mundo que está fragmentándose? Cuánto polvo podría ser transformado en reliquias?

Cada tiempo de servicio es único, y es especial a su manera. Nuestras vidas cambian, adquieren nuevas responsabilidades, pero siempre podemos servir de alguna forma. Incluso aquellos que piensan que no tienen tiempo o dinero, no hace falta hacer un parón en nuestras vidas, el servicio es una forma de vida, es poder aportar algo en cada necesidad o anhelo, siempre podemos orar porque una comunidad progrese, por nuestros amigos, por agradecimiento. Siempre se puede ayudar. Y las confirmaciones vendrán, pero sobre todo vienen cuando estamos en el punto de pensar que no podemos más, y aún así avanzamos un paso más allá. Ese, es el momento en el cual, superamos nuestras limitaciones.

Nunca va a haber un momento perfecto, cada instante es una oportunidad única de servir que no va a volver a reaparecer, en cada día podemos servir, solo hay que estar atentos y actuar. Estar sumergidos en los Escritos Sagrados ayuda a conectar con otros corazones, y con el nuestro. Incluso cuando tengamos momentos difíciles no deberíamos dejarnos desanimar por las dificultades que nos rodean. ‘Abdu’l-Bahá en una ocasión dijo: “Barcos fuertes no son conquistados por el mar; flotan por encima de las olas. Sé, pues, un barco fuerte, no uno golpeado.”

Último video publicado sobre los avances en la construcción del Templo Bahá’í de Suramérica:

  1. 09/12/2015

    Muchas felicidades por la oportunidad de servir en tan histórico y maravilloso proyecto.

  2. 09/12/2015

    Me gustaría dar un tiempo de servicio en hermoso templo de Chiles

  3. 09/12/2015

    Emocionante relato Ana; verte rodeada de espinos, arrancando maleza, me ha llevado de vuelta al terreno del Templo. A recordar al grupo de voluntarios, chicos y chicas -algunos muy jóvenes- exhaustos tras largas horas acarreando piedras, arrancando espinos, bajo el sol abrasador de la cordillera; embadurnados en sudor y bloqueador solar a causa de la alerta por rayos untravioleta, pero con caras radiantes de felicidad.
    Sin duda que ese servicio, esa entrega desinteresada, tiene el poder de cambiar sus vidas e iluminar sus capacidades; pero también tiene un poderoso efecto en su entorno.
    He sido testigo de cómo los obreros de las empresas contratistas locales no podían evitar el asombro con lo que ocurría a su alrededor. Esos jóvenes, que hacían desinteresadamente los trabajos más duros siempre con una sonrisa. Esas jovencitas con guantes, casco y botas de faena, rindiendo como el que más, tenían el efecto en ellos de trabajar con el mayor afán y les daba la visión –como muchas veces comentaban- de que esa obra era algo especial, algo sagrado.
    Si. Realmente… “El mejoramiento del mundo puede ser logrado por medio de hechos puros y hermosos, por medio de una conducta loable y correcta”

  4. 09/12/2015

    Qué estupenda experiencia! Gracias por compartirla !. Y también gracias a esas aportaciones silenciosas de todos los creyentes del mundo Baha’i que han acompañado esos esfuerzos , ese sudor, esas picaduras de mosquitos…

  5. 22/01/2016

    Hay relatos y testimonios que llegan al corazón de forma fulminante y remueven el espíritu. Gracias por compartir el tuyo.

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