Oración y adoración

La oración es fundamental para la vida de los bahá’ís. Los baháí’s rezan a diario, y se reúnen regularmente para adorar y reflexionar con sus amigos y vecinos en una gran variedad de vecindarios y pueblos de toda Canarias. Estas reuniones generan un espíritu colectivo de solidaridad y servicio a la comunidad.

La oración y la adoración son aspectos centrales de la vida bahá’í, tanto de manera individual como en comunidad. Los escritos bahá’ís afirman que la oración, en su forma más elevada, es una expresión de amor y gratitud para el Creador. La oración se puede comparar con el alimento para el alma y es un medio para atraer la asistencia y las bendiciones divinas. La oración no se limita a las palabras, sino que es un estado de ser que, en última instancia, encuentra expresión en nuestros actos.

No hay nada más dulce en el mundo de la existencia que la oración. El hombre debe vivir en un estado de oración. La condición más bendecida es la condición de la oración y la súplica. La oración es conversación con Dios. El mayor logro o el estado más dulce no es otra cosa que la conversación con Dios. Crea espiritualidad, crea conciencia y sentimientos celestiales, genera nuevas atracciones del Reino y engendra susceptibilidades de la inteligencia superior.

‘Abdu’l-Bahá

En diversos entornos, los bahá’ís se reúnen con sus amigos y vecinos para orar y reflexionar sobre los textos sagrados bahá’ís. Estas reuniones simples generan un espíritu de adoración colectiva que inspira actos de servicio y aumenta el carácter espiritual de los vecindarios y las comunidades.

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Educación y creación de capacidad

La creencia bahá’í de que la nobleza es inherente a cada ser humano está íntimamente relacionada con la convicción de que la educación -tanto material como espiritual- tiene el poder de manifestar potencialmente la nobleza dentro de cada persona y, lo más importante, que la sociedad se beneficie de ella.

Durante las últimas décadas, la comunidad mundial bahá’í ha desarrollado un programa educativo que busca cultivar las vastas y poderosas potencialidades inherentes a cada ser humano. Guiado por el principio y el objetivo de la participación universal, este programa educativo combina la reflexión personal y el estudio grupal con actos de servicio en la comunidad.

Aquellos que participan en este programa educativo abarcan diversas edades, creencias, visiones del mundo y antecedentes. Es a través de la colaboración con personas de todas las perspectivas que surgen mayores conocimientos sobre las enseñanzas de Bahá’u’lláh, que fomentan la realización de la unidad de la humanidad. Todos están cordialmente invitados a contribuir a este proceso.

“Considerar al hombre como una mina rica en gemas de valor inestimable. Sólo la educación puede hacer revelar sus tesoros y permitir que la humanidad se beneficie de ellos ”.   – Bahá’u’lláh

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Educación espiritual de Niños y Adolescentes

NIÑOS

Los bahá’ís consideran a los niños como el tesoro más precioso que una comunidad puede poseer. En ellos están la promesa y la garantía del futuro. Esta promesa depende del tipo de educación que se imparte a nuestros hijos.

Además de la búsqueda del conocimiento académico, la comunidad bahá’í pone gran énfasis en la nutrición espiritual de los niños, centrándose en el desarrollo de cualidades espirituales, como la veracidad, la generosidad y la bondad.

Las clases que fomentan su educación espiritual y el desarrollo se llevan a cabo en ciudades y pueblos de toda Canarias.

 

CLASES DE NIÑOS

En un mundo donde la alegría y la inocencia de la niñez pueden ser fácilmente superadas por la búsqueda agresiva de fines materialistas, la educación moral y espiritual de los niños adquiere una importancia vital.

La comunidad bahá’í en todos los niveles está muy sensibilizada con la necesidad de responder a las aspiraciones espirituales de los niños, y los jóvenes suelen estar ansiosos por responsabilizarse del desarrollo de quienes son más pequeños que ellos. Es por esta razón que las actividades educativas para niños, a menudo se encuentran entre las primeras en multiplicarse en una comunidad.

En los últimos años, los institutos de capacitación de todo el mundo han desempeñado un papel cada vez más importante en la capacitación de maestros para impartir clases para la educación espiritual de los niños. Los materiales que están siendo desarrollados para el uso de los institutos enfatizan la adquisición de cualidades espirituales, como por ejemplo, la veracidad, la generosidad, la pureza de corazón y la bondad, por nombrar algunas. Estas cualidades se consideran atributos de Dios que se reflejan en el espejo del corazón humano. Año tras año, los materiales se basan en la comprensión de estas cualidades y agregan lecciones relacionadas con la historia y los Escritos de la Fe bahá’í. El objetivo es que los niños alcancen una etapa en la que puedan entender y actuar sobre el imperativo de atender su propio desarrollo espiritual y contribuir al bienestar de la sociedad.

Las instituciones de la Fe bahá’í también prestan mucha atención a la cuestión de aumentar los recursos humanos para llevar a cabo clases para niños. En este sentido, dedican importantes recursos para crear y mantener un sistema efectivo de coordinación para la capacitación de maestros, abrir canales para el flujo de orientación, materiales educativos y aprender desde y hacia las bases.

 

PREJÓVENES O ADOLESCENTES

Los adolescentes juegan un papel importante en nuestra sociedad. Aunque a veces se les describe como problemáticos, la comunidad bahá’í ve dentro de ellos altruismo, un agudo sentido de la justicia, entusiasmo por aprender y el deseo de contribuir a un mundo mejor.

En toda Canarias, los miembros adolescentes de la comunidad bahá’í, junto con sus amigos, participan en grupos del vecindario que se enfocan en desarrollar capacidades cognitivas y espirituales, fomentan el deseo de servicio y les ayudan a navegar a través de este período crucial de la vida. A través de un modo participativo de aprendizaje, estos jóvenes participantes se ven a sí mismos como agentes de cambio positivo en el mundo.

Al caer entre los 12 y los 15 años de edad y que representa una transición de la infancia a la juventud, los adolescentes jóvenes, conocidos como «prejóvenes», experimentan cambios físicos, intelectuales y emocionales rápidos. Sus poderes espirituales se expanden. Un nuevo nivel de conciencia fomenta en ellos un mayor interés en preguntas profundas y en sus talentos y habilidades. Durante este breve y crítico período de tres años, se forman ideas sobre el individuo y la sociedad que bien pueden dar forma al resto de sus vidas. Sin embargo, el deleite con estos nuevos poderes a menudo se combina con sentimientos de preocupación, incomodidad y dudas que pueden producir contradicciones en el comportamiento. Por lo tanto, es necesario dirigir sus nuevas habilidades hacia el servicio desinteresado a la humanidad a esta edad.

Algunos puntos de vista de los jóvenes no arrojan este período de la vida bajo una luz positiva. Las opiniones populares, por ejemplo, consideran que esta era está llena de confusión y crisis. Tales pensamientos fomentan condiciones en las cuales se propagan patrones de comportamiento indeseables. Una comprensión adecuada de esta era es la de los jóvenes desinteresados ​​con «un agudo sentido de la justicia, el entusiasmo por aprender sobre el universo y el deseo de contribuir a la construcción de un mundo mejor». Los rasgos negativos que a veces muestran no son intrínsecos a esta etapa en la vida humana.

El tema clave a considerar entonces es cuáles son las fuentes de patrones de comportamiento inaceptables que a veces caracterizan a algunos jóvenes. Dos factores requieren un pensamiento particularmente cuidadoso a este respecto. Primero, el efecto de las fuerzas sociales negativas en muchas comunidades ha llevado a la propagación de varios males sociales que tienen una gran influencia en la forma en que los jóvenes se ven a sí mismos y a la sociedad. En segundo lugar, los jóvenes son muy afectados por el comportamiento de los adultos hacia ellos. Aunque a esta edad están obteniendo información sobre muchos asuntos profundos, los adultos a veces insisten en tratarlos como niños. Además, la diferencia de palabras y acciones que algunos adultos exhiben en ocasiones puede ser una fuente de confusión para los jóvenes que están buscando normas con las cuales moldear sus vidas.

Enfatizar el efecto de las fuerzas sociales negativas en la juventud menor no implica que los jóvenes sean básicamente frágiles. Ellos pueden, con ayuda, enfrentar estas fuerzas. Pueden desarrollar los poderes del alma y la mente que no solo les permiten trascender tales desafíos, sino que también los hacen contribuyentes a la construcción de una nueva sociedad.

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Capacitación para el servicio a la humanidad

Junto con amigos y vecinos, los bahá’ís se reúnen en hogares y otros entornos informales para estudiar y reflexionar sobre las enseñanzas bahá’ís relativas al progreso individual y social. A través del estudio de una secuencia de cursos, se obtienen conocimientos espirituales y se desarrollan habilidades y capacidades prácticas que colocan el servicio en el corazón de nuestras vidas.

Los participantes en el proceso educativo y de construcción de comunidad están naturalmente inspirados para traducir los conocimientos adquiridos en esfuerzos que contribuyen al bienestar material y social de sus comunidades. En diversos entornos y en todos los niveles de la sociedad, los bahá’ís están trabajando codo a codo con diversos grupos para contribuir en las áreas de acción social y discurso público.

A este respecto, el concepto de «instituto de capacitación» fue introducido por la Casa Universal de Justicia a mediados de los años noventa. Su propósito es ayudar a las personas a profundizar su comprensión de las enseñanzas de los bahá’ís, y obtener los conocimientos espirituales y las habilidades prácticas que necesitan para llevar a cabo el trabajo de la comunidad.

La naturaleza del instituto de capacitación puede entenderse imaginando una conversación continua que se lleva a cabo entre amigos en miles y miles de espacios sociales (barrios, aldeas, escuelas, universidades y lugares de trabajo) preocupados por contribuir al avance de la civilización mediante la aplicación de las enseñanzas Bahá ‘u’lláh. A medida que crece el número de participantes en la conversación, se ponen en marcha procesos para lograr objetivos colectivos espirituales y materiales en cada espacio.

Podemos pensar en el trabajo del instituto de capacitación, entonces, como mantener un sistema de educación a distancia para alimentar y facilitar esta conversación en evolución. Los elementos principales del sistema incluyen el «círculo de estudio», el tutor y un conjunto de materiales, basados ​​en los escritos bahá’ís, que expresan las percepciones espirituales y el conocimiento adquirido en el proceso de traducir las enseñanzas de Bahá’u’lláh a la realidad. Los materiales ayudan al individuo a entrar en la deliberación de lo que la comunidad bahá’í ha aprendido a través de la experiencia, ya que ha tratado de contribuir al avance de la civilización. Más importante aún, buscan involucrarlo en este proceso de aprendizaje y en la difusión del conocimiento relevante.

Un círculo de estudio es un grupo pequeño que se reúne al menos una o dos veces por semana durante unas horas, generalmente en la casa de uno de sus miembros, para estudiar los materiales del curso. Cualquier persona mayor de quince años, ya sea bahá’í o no, puede participar. El grupo está unido por un tutor asociado con el instituto de formación. Los tutores no tienen ningún estatus especial. Son simplemente los que están más avanzados en su estudio de los materiales. Todos pueden potencialmente servir como tutores en algunas ocasiones, mientras participan como miembros de un círculo de estudio en otras. Todos los participantes son vistos como agentes activos de su propio aprendizaje, y los tutores se esfuerzan por crear una atmósfera que aliente a las personas a asumir la propiedad del proceso educativo en el que participan. Un círculo de estudio debe ser un espacio que conduzca al empoderamiento espiritual y moral de los individuos.

Los materiales incluyen pasajes de los escritos bahá’ís relacionados con temas específicos y actos de servicio. Los participantes juntos reflexionan sobre la aplicación de estos pasajes a sus vidas individuales y colectivas. Entre las preguntas que exploran están cómo crear entornos que pongan a las personas en contacto con las fuerzas espirituales liberadas a través de la oración y la devoción; cómo fortalecer los lazos de amistad y establecer patrones significativos.

Nuestra fe es el siguiente paso para conseguir el progreso