Historia de la Fe Bahá’í en Canarias

Las Islas Canarias fueron abiertas a la Fe bahá’í en octubre de 1953 cuando Gertrude Eisenberg llegó a Las Palmas de Gran Canaria y la familia True a Santa Cruz de Tenerife. En junio de 1954 un joven persa, Shoghi Riaz Rouhani, se sumó a los primeros bahá’is que habían llegado de Estados Unidos un año antes.

Movidos por un ardiente deseo de difundir las enseñanzas y principios que años antes habían abrazado, deciden abandonar su tierra natal y compartir este nuevo mensaje con la población canaria. A pesar del desconocimiento del idioma y las costumbres canarias, esta dificultad no les impidió responder al llamamiento de un plan mundial cuyo objetivo era el establecer esta nueva Fe en numerosos países y territorios del planeta. Esta iniciativa a gran escala logró años más tarde que la Fe bahá’í se convirtiera en la religión más extendida del mundo después del cristianismo.

En los primeros años de su llegada a Canarias, logran dar a conocer su fe a numerosas personas, pero es en 1955 cuando se tiene constancia que se producen las primeras declaraciones bahá’ís de ciudadanos canarios. En abril de ese mismo año se logra formar las primeras asambleas espirituales locales, tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en Santa Cruz de Tenerife. Estas asambleas son los órganos de gobierno que se establecen en cada municipio cuando residen más de nueve bahá’ís.

Fueron años difíciles en los que la Fe bahá’í se fue desarrollando en un ambiente de discreción y cautela, donde la práctica religiosa no se extendía más allá del catolicismo. A pesar de haberse solicitado ante el Ministerio de la Gobernación una solicitud para la legalización de la Fe, las lagunas legales impidieron que la solicitud fuera atendida favorablemente hasta pasado más de diez años. Mientras tanto los bahá’ís de distintos puntos España, incluida Canarias, recibieron un permiso de las autoridades para el ejercicio restringido de sus actividades. No obstante, en numerosas ocasiones los bahái’ís de Canarias fueron llamados a declarar, por levantar sospechas la celebración de reuniones donde participaban personas de características culturales, sociales e ideológicas tan diferentes.

En mayo de 1968 el Ministerio de Justicia otorgaba el pleno reconocimiento legal a la comunidad bahá’í de España. De este modo, la Comunidad Bahá’í de España fue inscrita con el número dos en el registro de entidades religiosas no católicas y logra un reconocimiento ante al Gobierno español, junto con otras grandes religiones como el Judaísmo y el Islam. Entre los múltiples efectos inmediatos de ese reconocimiento figura la legalización del Boletín bahá’í y la concesión a la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís España del derecho a la publicación, importación y divulgación de literatura bahá’í. Este hecho marca un nuevo impulso en la proclamación de la Fe bahá’í en las islas.

A partir de los años setenta, se establecen nuevas comunidades bahá’ís en las islas de Tenerife, Gran Canaria y La Palma, y se constituyen los órganos de gobierno locales de Arucas y La Laguna.

En abril de 1984 se constituye un nuevo órgano de gobierno, la Asamblea Espiritual de los Bahá’ís de las Islas Canarias. Este hecho marca una nueva etapa de madurez en el desarrollo de los asuntos bahá’ís de Canarias al quedar administrativamente desligado de la Comunidad Bahá’í de España. Canarias contaba ya en ese momento con nueve asambleas espirituales locales y alrededor de doscientos creyentes declarados.

Coincidiendo con un mayor reconocimiento de la Fe Bahá’í, en las islas se produce un notable desarrollo de la comunidad bahá’í  en la proyección de sus preocupaciones sociales, participando activamente a favor de los proyectos lanzados por la ONU y sus organismos dependientes, con los que la Comunidad Internacional Bahá’í viene colaborando desde 1948 como organización no gubernamental. Destacan por su alcance y repercusión, la participación de la comunidad bahá’í  de Puerto de la Cruz en el Día Mundial de La Paz y la de la comunidad bahá’í de Santa Cruz de La Palma en el Día Mundial del Medio Ambiente.

En 1986, Año Internacional de la Paz designado por Naciones Unidas, se inició una distribución masiva de la declaración de la Casa Universal de Justicia, órgano supremo de la comunidad mundial bahá’í, llamada “la Promesa de la Paz Mundial”, dirigida a todos los pueblos del mundo. Se comienza su distribución por los líderes políticos, religiosos y sociales de cada municipio, y se continúa con la población en general. Miles de estos enunciados son difundidos en las islas y centenares de actos son organizados en los años siguientes para dar a conocer el contenido de dicha declaración. Todavía en momentos de la Guerra Fría se recalca que la paz mundial es el desafío más grande que la humanidad debe afrontar y que muchos de los problemas que afectan al mundo se podrían solucionar si la humanidad se pone como objetivo trabajar por su unidad, construyendo estructuras de gobernanza supranacionales.

Desde entonces, la comunidad bahá’í  se ha volcado en la distribución de otras declaraciones de la Casa Universal de Justicia dirigidas a la población en general con el ánimo de compartir con la sociedad la visión del estado de los asuntos de la humanidad y ofrecer principios espirituales para su solución, algunos de estos enunciados son “Ciudadanía Mundial”, “Prosperidad mundial”  “La Hora Decisiva para todas las Naciones”. De especial relevancia es la declaración “A las autoridades religiosas del mundo”, en la que se hace un llamamiento a todos los líderes religiosos para no sólo no permitir que las diferencias religiosas sean causas de conflictos, sino para que las religiones, las cuales derivan de una sola fuente celestial adquieran un papel relevante en el establecimiento de una sociedad pacífica y segura. Inspirada por esta perspectiva, la comunidad bahá’í canaria ha sido promotora vigorosa de las actividades interreligiosas desde sus comienzos.


Un hito histórico fue alcanzado en 1992 con ocasión de los actos conmemorativos del centenario del fallecimiento de Bahá’u’lláh (1817-1892). En más de una veintena de municipios se organizaron actividades para dar a conocer la posición del fundador de la Fe Bahá’í, actividades enmarcadas en un plan mundial para proyectar el nombre de Bahá’u’lláh por todo el planeta.


En mayo de ese año una representación canaria asistió a los actos mundiales de conmemoración de ese centenario que tuvieron lugar en Tierra Santa, Israel. En noviembre de 1992, setenta y dos creyentes de las islas participaron en el segundo Congreso Mundial Bahá’í en Nueva York, evento que reunió a más de 30.000 personas de todo el mundo.

A medida que los principios bahá’ís van siendo compartidos con la sociedad en general, comienzan a formarse por medio de iniciativas individuales asociaciones de inspiración bahá’í. Destaca la formación del Club Bahá’í Universitario por estudiantes bahá’ís de la Universidad de la Laguna, el cual comienza funcionar a finales de los años 80, aunque será en 1993 cuando obtenga su reconocimiento legal. Su objetivo es compartir ideales y cooperar con los esfuerzos de estudiantes y asociaciones dispuestos a contribuir al bienestar social, promover principios que están presentes en el ideario baha’í y colaborar con los diferentes grupos estudiantiles afines. Otro objetivo es ofrecer una visión científica e Intelectual de conceptos espirituales en conferencias y seminarios.

En 1994 se constituye la Asociación Bahá’í de Mujeres cuyos objetivos son la promoción del desarrollo espiritual y social de la mujer, conseguir la armonía y el equilibrio en las relaciones entre el hombre y la mujer en distintos ámbitos, trabajar para mejorar la calidad de vida y contribuir a la paz y armonía del mundo a través de su establecimiento en el individuo y la familia.

Los niños y los jóvenes siempre han tenido un protagonismo en esta comunidad bajo la convicción que la juventud puede transformar el mundo. En la década de los noventa, los jóvenes bahá’ís canarios se integran en un movimiento juvenil europeo con el sincero deseo de ofrecer su aportación a una sociedad resquebrajada y desilusionada por su condición social. En diciembre de 1990 tiene lugar un encuentro europeo de juventud en Gran Canaria, bajo el lema “Piensa joven, piensa positivo”. Se forman distintos grupos artísticos entre los que destacan el taller de arte Artesano que constituido en 1998 realiza numerosas actuaciones en nuestras islas intentando reflejar a través de la danza los principios espirituales que animan esta Fe.

En la actualidad, la comunidad bahá’í de las Islas Canarias es una comunidad dinámica que se organiza en torno a un sistema administrativo constituido por asambleas cuyos miembros son elegidos libremente sin candidaturas. Existen bahá’ís establecidos en todas las islas en más de 50 municipios cuenta con cinco sedes administrativas todas ellas al servicio de los ideales universalistas y humanitarios enunciados por Bahá’u’lláh.

Por un mundo mejor

Ayudamos a nuestra comunidad

Con nuestra mejor sonrisa

Servicio a la humanidad

La visión de Bahá’u’lláh de un mundo unido, justo, equitativo y próspero requiere más que altos ideales y palabras elevadas. Como tales, las enseñanzas de Bahá’u’lláh invitan a los bahá’ís a trabajar junto con sus vecinos, amigos y colegas, para identificar y llevar a cabo actos de servicio para mejorar sus comunidades y la sociedad.

El servicio es integral para la vida individual y colectiva. Todos estamos llamados a ser un participante activo del progreso social. A través de nuestras acciones y hechos, y en nuestro trabajo y servicio a nuestras comunidades, nos esforzamos por contribuir al mejoramiento de la sociedad y desarrollar nuestras capacidades intelectuales y espirituales.

El servicio en la comunidad bahá’í encuentra su expresión en el apoyo mutuo que nos brindamos mutuamente, así como en el acompañamiento brindado por la comunidad y los cuerpos institucionales a cada individuo.

Todo esfuerzo realizado por el hombre desde la plenitud de su corazón es adoración y si está motivado por los motivos más elevados y la voluntad de servir a la humanidad. Esto es adoración: servir a la humanidad y atender las necesidades de la gente. El servicio es oración.

 

‘ABDU’L-BAHÁ

Nuestra fe es el siguiente paso para conseguir el progreso