9 de mayo de 2020

A todas las Asambleas Espirituales Nacionales

Muy queridos amigos:

  1. Como ya resulta evidente, el último año del Plan de Cinco Años ha traído desafíos distintos a los de los cuatro años precedentes. El mundo está preso de un virus de rápida propagación, que se ha cobrado muchos miles de vidas y ha trastornado gravemente una gran parte de la actividad social y económica de la humanidad. Aun así, la comunidad bahá’í ha permanecido serena y ha actuado con celeridad para atender las exigencias inmediatas que le han hecho frente. Ha encontrado maneras de asegurar la continuidad de la vida comunitaria, al tiempo que se esfuerza igualmente por desempeñar su papel de satisfacer las necesidades espirituales y materiales de la sociedad de modo más amplio: una respuesta digna de una situación de emergencia. Encomiamos todas las acciones que se han llevado a cabo hasta el momento. Ahora, no obstante, deseamos explorar más a fondo lo que el próximo año podría traer consigo. Sus esfuerzos por estimular el avance del Plan en sus últimos meses estarán inevitablemente marcados por la apremiante responsabilidad de guiar a los amigos en su respuesta a una crisis mundial en evolución. Estas circunstancias excepcionales requieren que nos dirijamos a ustedes directamente; pueden compartir esta carta con sus comunidades, en su totalidad o en parte, como consideren oportuno.
  2. Cuando expresamos nuestro deseo de ver establecidos cinco mil programas intensivos de crecimiento para finales de este Plan de Cinco Años, teníamos plena conciencia de la magnitud de la tarea que ello suponía, pero la condición del mundo así lo exigía. Hicimos un llamamiento a que la labor de fortalecer los programas de crecimiento se acelerara en todas partes. Nos satisfizo ver cómo los promotores de la Causa se sintieron motivados a la acción y llevaron a cabo esfuerzos a un nivel sin precedentes. En el espacio de cuatro años, la comunidad bahá’í duplicó el número de actividades básicas que se llevaban a cabo alrededor del mundo, así como el número de sus participantes. Haber traído a cientos de miles de personas al regazo de las actividades de la comunidad en un período tan breve es un avance en la capacidad que no tiene paralelo en ninguno de los Planes anteriores de la presente serie.
  3. Mucho se ha logrado, pues, y ello es un indicador claro de la fortaleza y la confianza de la comunidad bahá’í. Pero, como pueden apreciar, la crisis actual ha alterado el contexto en el que se está llevando a cabo el Plan. Nos ha impresionado el número de comunidades que han dado grandes pasos para adaptarse a esta nueva realidad. Lejos de considerar el período actual como un simple paréntesis que ha de soportarse con paciencia, han reconocido que la situación del mundo ha hecho más urgente la necesidad de prestar un servicio significativo a la humanidad. Naturalmente, las actividades emprendidas deben ser acordes a las condiciones imperantes, pero no debe haber duda de que este es un momento de nobles objetivos, gran resolución e intenso esfuerzo. Como es bien sabido, el propósito de las actividades del Plan es cultivar un espíritu de comunidad pujante, mediante el cual se refuerza también la resistencia frente a los grandes desafíos. Los esfuerzos educativos tienen como meta levantar un número cada vez mayor de almas que puedan contribuir al bienestar espiritual y material de una comunidad; las reuniones devocionales cultivan el espíritu de servicio a medida que florece, y lo arraigan en una cultura de adoración colectiva. En breve, la promoción del Plan implica el desarrollo de capacidad para caminar por el sendero del servicio en cada época y estación, lo cual incluye, sin duda, momentos de grave peligro en la vida de la humanidad, como el presente. Es esencial, pues, que continúen con fuerza los pasos que se están dando para aprender a aplicar el marco de acción del Plan a las circunstancias actuales del mundo; con toda probabilidad, la crisis sanitaria mundial tendrá, en mayor o menor grado, un impacto directo sobre las actividades bahá’ís a lo largo de meses o incluso años, y la tarea de adaptarse a la situación no puede posponerse. A este respecto, los Consejeros Continentales y sus auxiliares, hábilmente guiados por el Centro Internacional de Enseñanza, han mostrado una impresionante determinación en sus esfuerzos por estimular a los amigos y orientarlos en su enfoque de la labor que tienen ante sí. No hay duda de que continuarán haciendo lo mismo durante los próximos cuatro ciclos, y más allá.
  4. Por supuesto, comprendemos que se hayan tenido que suspender algunas actividades, y se hayan tenido que dejar de lado durante un tiempo ciertas estrategias o métodos que no se acomodan a las condiciones actuales. Sin embargo, si bien se han cerrado temporalmente algunas posibilidades, otras se han abierto, y han aparecido nuevos medios para reforzar los modelos de actividad existentes. La flexibilidad ha demostrado ser un recurso, pero también lo ha sido la vigilancia para garantizar que no se diluya el carácter primordialmente local de las actividades comunitarias; deben continuar los esfuerzos por fomentar comunidades dinámicas en barrios y aldeas, y entre unas agrupaciones y otras. En algunos casos, las condiciones actuales han creado oportunidades inesperadas de ampliar la participación de la comunidad en reuniones devocionales y círculos de estudio, llevados a cabo sin olvidar la seguridad. Muchos padres de familias que han estado confinadas al entorno del hogar han acogido con agrado el apoyo que les ha posibilitado pasar de la posición de observadores a la de protagonistas de la educación espiritual de sus hijos. Los prejóvenes y grupos de jóvenes han descubierto el poder de sencillos actos de servicio compasivo realizados con sabiduría. Sin embargo, sería comprensible si, en algunos casos, determinaran que los planes que requieren el desplazamiento de pioneros, tutores móviles o maestros visitantes deban posponerse, y ello no debería ser motivo de preocupación; podrán volver a evaluar la situación en los meses venideros. El próximo Plan de un Año podría brindar la oportunidad de cumplir cualquier meta u objetivo que finalmente resultara inalcanzable durante el presente Plan.
  5. Reconocemos que, en muchos casos, seguir funcionando durante esta crisis los someterá a presiones financieras, y puede que las dificultades económicas que muchos están experimentando en la comunidad limite los recursos a su disposición. Tengan la certeza de que estamos prestos a apoyarlos. Que no haya ninguna duda o equívoco a este respecto: es esencial que las instituciones de la Fe mantengan su funcionamiento a lo largo de este período y no se vean obstaculizadas por la falta de recursos en el cumplimiento de sus deberes principales. Sin duda, toda la compañía de los fieles de cada país se movilizará alrededor de ustedes y, en especial, tenemos la confianza de que los creyentes con medios se aprestarán a ayudarlos.
  6. Como saben, hay una gran disparidad en la forma en que distintas sociedades están sobrellevando las dificultades derivadas de esta crisis; en consecuencia, los desafíos que afrontan las diferentes Asambleas Nacionales no son los mismos. Y estos desafíos cambiarán con el tiempo. Ello requerirá una extraordinaria agilidad conforme las instituciones locales, regionales y nacionales procuran leer su realidad y se mantienen alerta a nuevos cambios. Deseamos recalcarles que su colaboración con los Consejeros será de suma importancia: debe ser comprometida y sostenida ―un intercambio casi constante de información y perspectivas― para asegurar que están respondiendo con prontitud a las necesidades de su comunidad, anticipándose a los problemas antes de que surjan, aprovechando las oportunidades que se abren y apoyando las iniciativas prometedoras. Las medidas exactas que las instituciones bahá’ís deberán adoptar dependerán, naturalmente, de las circunstancias pertinentes. Pero, en cada lugar, los amigos necesitarán orientación clara y oportuna; deberá prestarse especial atención a quienes corran mayor riesgo por el propio virus, o por las repercusiones económicas de su propagación; y se requerirán enfoques creativos para mantener el espíritu colectivo de la comunidad en momentos difíciles. Las redes de diversos tipos que abarcan familias, hogares vecinos u otros grupos están proporcionando un apoyo valioso para muchos; deben tener confianza en la creatividad de sus comunidades e intentar aprovechar al máximo sus talentos y energías. Por graves que ya sean las condiciones en algunos lugares, las Asambleas Nacionales de países que hasta ahora se han librado de las consecuencias más severas de la pandemia deben tener presente que existe la posibilidad de que suceda algo peor, y todos los preparativos que puedan hacerse ahora para esa eventualidad, antes de que la introducción de mayores restricciones obstaculice esos esfuerzos, deben comenzar de inmediato; sin alarma, pero sin demora. Las Asambleas Espirituales Locales, en especial, deben considerar qué medios podrían tener a su alcance para prevenir, aliviar o atenuar el sufrimiento del conjunto de la sociedad de la que son parte integral.
  7. Cuando la sociedad se encuentra en semejante dificultad y padecimiento, la responsabilidad de los bahá’ís de hacer una aportación constructiva a los asuntos humanos se hace más acuciante. Este es un momento en el que líneas de acción distintas pero interrelacionadas convergen en un solo punto, cuando el llamamiento al servicio se oye en voz alta. El individuo, la comunidad y las instituciones de la Fe ―protagonistas inseparables del avance de la civilización― están en condiciones de demostrar los rasgos distintivos del modelo de vida bahá’í, caracterizado por una mayor madurez en el cumplimiento de sus responsabilidades y en sus relaciones mutuas. Se los llama a poner de manifiesto de manera más plena la capacidad que tiene la Fe para construir la sociedad. Es posible que agencias y proyectos dedicados a la acción social tengan que adaptar sus enfoques a fin de satisfacer el aumento de las necesidades; es seguro que los esfuerzos por hacerlo infundirán un significado y propósito más profundos a los programas en curso. Por otro lado, las contribuciones bahá’ís a los discursos que recientemente predominan en la sociedad están generando un interés creciente, y aquí hay una responsabilidad con la que debe cumplirse también. En un momento en que la urgencia de alcanzar niveles más elevados de unidad ―fundamentada en la indiscutible verdad de la unicidad de la humanidad― está resultando obvia a un número cada vez mayor de personas, la sociedad necesita voces claras que puedan articular los principios espirituales que fundamentan esa aspiración.
  8. Por supuesto, ustedes son en todo momento conscientes de que sus responsabilidades van más allá de administrar los asuntos de la comunidad y canalizar sus energías hacia el cumplimiento de nobles objetivos: buscan elevar la conciencia sobre esas fuerzas espirituales que están a disposición de cada creyente confirmado y que deben alinearse en los momentos de necesidad. Esas fuerzas son las que dotan a la comunidad de resistencia, aseguran su integridad y la mantienen centrada en su misión divina de servir a la humanidad y elevar su visión del futuro.
  9. No es posible prever la medida en que esta pandemia influirá en el movimiento hacia la unidad entre las naciones. Pero no cabe ninguna duda de que, para los esfuerzos de la comunidad bahá’í, los meses venideros serán determinantes. De hecho, difícilmente podría ser de otro modo. Este último año, del último Plan, de una serie que abarca el último cuarto del primer siglo de la Edad Formativa, sellará los cimientos sobre los que descansará la siguiente serie de empresas mundiales. Es el último acto de un drama fascinante cuyo final no se ha escrito todavía.
  10. No pasa un momento en el que no estén en nuestros pensamientos. Toda nuestra confianza y seguridad en su capacidad para enfrentar este desafío proviene de nuestro conocimiento de que su defensor y ayudante supremo es la Belleza de Abhá misma. En nuestras súplicas ante el Umbral Sagrado, Le imploramos que los convierta en canales puros para el flujo de Su gracia hacia la humanidad.

[firmado: La Casa Universal de Justicia]

cc: Centro Internacional de Enseñanza Cuerpos de Consejeros
Consejeros