03 de Mayo de 2018

A todos los Consejeros Continentales

Muy queridos colaboradores:

Los esfuerzos realizados antes, durante y después de las celebraciones del bicentenario del Nacimiento de Bahá’u’lláh han dado un fuerte impulso a la prosecución del Plan de Cinco Años. La Casa Universal de Justicia señaló en su mensaje de Ridván de 2018 cómo la comunidad bahá’í se ha transformado desde que emprendió el Plan: «Es más consciente que nunca de su misión. Ha experimentado un alza sin precedentes en su capacidad de poner a amigos y conocidos en contacto con su vida comunitaria; de motivar a barrios y aldeas a emprender esfuerzos unificados; de articular cómo se pueden traducir las verdades espirituales en acciones prácticas duraderas; y, sobre todo, de conversar no sólo sobre las enseñanzas que construirán el mundo de nuevo sino sobre Aquél Quien las enseñó: Bahá’u’lláh.» Transcurridos los dos primeros años del Plan, nos sentimos muy alentados por la saludable tendencia que se observa en algunas regiones del mundo donde ese aumento de capacidad ha dado lugar a un número cada vez mayor de agrupaciones que están desarrollando una pauta que acoge a un gran número de personas, al tiempo que siguen surgiendo nuevos programas intensivos de crecimiento. En muchas otras regiones, los esfuerzos abnegados de los amigos por intensificar el proceso de crecimiento están todavía por traducirse en logros numéricos significativos en el movimiento de las agrupaciones.

En los seis ciclos que preceden a la celebración del bicentenario del Nacimiento del Báb en octubre de 2019 —ciclos que exigen la mayor parte de nuestro esfuerzo por llevar a 5.000 programas de crecimiento a la etapa de intensidad— es preciso acelerar el ritmo del esfuerzo sistemático. Los análisis del progreso del Plan en cada región geográfica llevados a cabo durante las consultas realizadas con cada grupo geográfico de Consejeros en 2017 fueron especialmente útiles a este respecto. Se generaron valiosas percepciones relacionadas con los factores que facilitan que las agrupaciones superen el segundo y el tercer hito en el proceso continuo de desarrollo, así como estrategias y enfoques efectivos que fortalecen la capacidad de las instituciones y agencias, en particular los institutos de capacitación, para crear las condiciones para que un mayor número de jóvenes y adultos transiten por el sendero del servicio. Deseamos compartir a continuación algunas reflexiones prácticas de las regiones y países donde se han logrado grandes avances en el movimiento de las agrupaciones, y de las agrupaciones que se encuentran en las primeras filas del aprendizaje.

Facilitar el movimiento de las agrupaciones de una región o país

La organización de agrupaciones contiguas en conjuntos ha ayudado a las instituciones y agencias que prestan servicio a nivel regional o nacional a sistematizar el flujo de apoyo a las agrupaciones en las que los amigos están laborando por superar el segundo hito, especialmente cuando se trata de decenas de agrupaciones o incluso cien o más. Las instituciones y agencias a niveles regional y nacional han tratado de crear la dinámica para el crecimiento necesaria dentro de cada conjunto de agrupaciones, conscientes de que cada conjunto representa una realidad distinta y de que su configuración podría evolucionar a medida que avanzan las agrupaciones que lo componen. También son conscientes de que, aunque todas las agrupaciones de un conjunto deben seguir progresando, no todas las agrupaciones pueden avanzar al mismo ritmo. En algunos conjuntos, una o dos agrupaciones dinámicas que sirven como reservorios de experiencia y recursos están ayudando eficazmente a agrupaciones vecinas a avanzar rápidamente hacia el segundo hito. En otros, las instituciones o agencias regionales realizan muchos esfuerzos para fortalecer el modelo de acción dentro de la agrupación más fuerte con el potencial de servir como reservorio, al mismo tiempo que se fomenta el apoyo mutuo entre todas las agrupaciones y se organizan espacios comunes para la reflexión y la planificación. Uno de los peligros que hay que evitar es debilitar una agrupación de la que se espera demasiado en apoyo de las comunidades vecinas.

La experiencia sugiere que unos cuantos factores han desempeñado un papel clave en las regiones y países donde se observa un movimiento más allá del segundo hito en un número creciente de agrupaciones, ciclo tras ciclo. Como ya se ha mencionado anteriormente, el apoyo constante recibido de una agrupación sólida que actúa como reservorio, ya sea dentro del mismo conjunto de agrupaciones o de más lejos, ha sido fundamental para el progreso realizado. Otro factor determinante ha sido la forma en que los miembros del Cuerpo Auxiliar, mediante labores dinámicas y perseverantes, han estado acompañando a uno o dos de sus ayudantes asignados a cada agrupación con programa de crecimiento y aprendiendo junto a ellos en el campo de la acción cómo cultivar un ambiente que permita que el núcleo de amigos activos se expanda y desarrolle su capacidad. Asimismo, otro factor importante ha sido la capacidad de los amigos que prestan servicio en instituciones y agencias regionales y nacionales —como secretarios de Consejos Regionales Bahá’ís, facilitadores de crecimiento regionales y nacionales, coordinadores de instituto y miembros del Cuerpo Auxiliar— de analizar juntos las condiciones de las agrupaciones que reciben atención sistemática y responder con prontitud a las necesidades de cada una de ellas. Una característica distintiva de las regiones y países más avanzados es una unidad de pensamiento y acción tan patente entre estos amigos que cualquiera de ellos puede narrar el mismo relato de lo que se está aprendiendo en su región o país. Al perseguir las metas que se proponen en el Plan, demuestran tal espíritu de tenacidad y confianza en la ayuda divina que se niegan a ceder aun frente la adversidad. Con una convicción derivada de la experiencia adquirida a duras penas, son capaces de reconocer y aplicar sin vacilación enfoques efectivos en agrupación tras agrupación y facilitar de manera metódica el movimiento de un número cada vez mayor de pioneros de frente interno, tutores viajeros y maestros visitantes.

A este respecto, ha tomado forma una pauta en unas cuantas regiones del mundo, en las que amigos con la relevante experiencia —ya sea de una agrupación cercana o de otro conjunto de agrupaciones— se han movilizado en las agrupaciones que laboran por establecer programas intensivos de crecimiento con la visión de que tienen el objetivo de construir la capacidad de servicio en un grupo cada vez más numeroso de amigos del lugar, protagonistas del avance de su comunidad hacia el Orden Mundial de Bahá’u’lláh, y de empoderarlos para que asuman la responsabilidad del despliegue del proceso de crecimiento de su agrupación. Los amigos que ayudan a una agrupación desde fuera reciben orientación y acompañamiento de las instituciones y agencias para ayudarles a visualizar el camino de una agrupación hacia el establecimiento de un programa intensivo de crecimiento. Al principio, se podría fijar un barrio o un pueblo prometedor en el que centrar el trabajo. Los esfuerzos iniciales podrían tener como objetivo conversar con los habitantes del lugar e identificar a jóvenes y adultos a los que ayudar a estudiar uno o dos libros de la secuencia de cursos del instituto e iniciar algunas reuniones devocionales, clases para niños y grupos de prejóvenes. Cuando sea posible, se puede invitar a estos amigos a participar en reuniones de reflexión, fases de expansión y campañas de instituto de una agrupación más fuerte. En poco tiempo, se anima a los amigos del lugar a estudiar más cursos del instituto y, al mismo tiempo, mantener y ampliar sus actividades. A medida que el núcleo de amigos se expande y las actividades se multiplican, se genera un sentimiento de comunidad más fuerte. Probablemente un grupo de tutores de la localidad recibiría capacitación y comenzaría a trabajar con tutores viajeros de fuera, y surge un grupo base de amigos con experiencia que comienza a apoyar a otros en el servicio. Se da otro paso adelante cuando se establece un esquema de coordinación con un Comité de Enseñanza de Área y uno o más coordinadores de instituto, y las nuevas agencias de la agrupación reciben orientación de las instituciones y agencias regionales. La reunión de reflexión de la agrupación se convierte en una ocasión cuando los amigos reconocen conscientemente que está en marcha un programa intensivo de crecimiento.

En algunas zonas, se podría lograr ese progreso en cuatro ciclos trimestrales de actividad; en otras, se podría requerir mucho más tiempo. La claridad sobre esta trayectoria ayuda a las instituciones y agencias a planificar la movilización de recursos de manera consecuente. Es importante que cualquier amigo que ayude desde fuera se dé cuenta de que el desarrollo de capacidad requiere un esfuerzo intenso y mucho tiempo de dedicación. Es posible que los tutores viajeros y los maestros visitantes no logren alcanzar su objetivo si dedican únicamente los fines de semana; es más probable que las semillas de su esfuerzo germinen y echen raíces profundas si visitan la agrupación durante dos semanas cada vez, por ejemplo, o si deciden establecerse como pioneros durante tres meses o más. Las demandas del Plan en los próximos seis ciclos requieren ampliar el grupo de amigos dedicados de esta manera en cada región y país, a una escala sin precedente. Para apoyar este movimiento, las instituciones y agencias regionales y nacionales tendrán que estar alertas a que las estructuras actuales no se conviertan en una limitación. Cuando las condiciones sean propicias, pueden considerar, por ejemplo, nombrar más coordinadores de instituto regionales o nacionales y facilitadores de crecimiento, de entre personas con experiencia, con el fin de facilitar los esfuerzos de los tutores y maestros visitantes, y cultivar equipos de coordinación de instituto emergentes en la agrupación y Comités de Enseñanza de Área en sub-regiones o conjuntos de agrupaciones. En algunos casos, se puede requerir que una persona sirva a tiempo completo para coordinar el movimiento de decenas de pioneros de frente interno.

Cultivar las capacidades de las agencias de agrupación

En cada agrupación que se aproxima al segundo hito, identificar, orientar y apoyar a un grupo de amigos para que sirvan como coordinadores de instituto de la agrupación y como miembros de un Comité de Enseñanza de Área —y ayudarles a mejorar sus capacidades a medida que la agrupación avanza hacia el tercer hito y más allá— es ciertamente una tarea enorme a la que se enfrentan las instituciones y agencias regionales y nacionales, especialmente los miembros del Cuerpo Auxiliar. Con el reciente lanzamiento de las tres unidades del Libro 10 de la secuencia de cursos del instituto, Construyendo comunidades vibrantes, los amigos de todas partes tienen ahora un valioso instrumento con el que perseguir el imperativo de establecer y apoyar a las agencias de agrupación en una agrupación tras otra. La experiencia inicial sugiere que a medida que los amigos integran su revisión del contenido de este libro en su modelo de acción, reflexión y planificación, cultivan un compromiso a largo plazo con el aprendizaje en acción y desarrollan el hábito de pensar en términos de sistemas y procesos que fomentan la capacidad, en lugar de simplemente en el crecimiento numérico de las actividades. Los miembros del Cuerpo de Auxiliar también pueden tomar medidas para que, de ser necesario, se beneficien de la experiencia de una agrupación más avanzada. También se puede invitar a personas con experiencia para que ayuden a las agencias de agrupación incipientes. Para asegurar que el proceso de aprendizaje se sostenga ciclo tras ciclo, el Comité de Enseñanza de Área, el instituto de capacitación y los miembros del Cuerpo Auxiliar pueden guardar por escrito el historial y la trayectoria de la agrupación a lo largo de su camino de desarrollo.

Entre las complejidades que las agencias de las agrupaciones más avanzadas están aprendiendo a abordar eficazmente, especialmente aquellas con comunidades bahá’ís de tamaño considerable, está el prestar atención adecuada a las dos dimensiones del proceso de crecimiento, a saber, apoyar «los esfuerzos emprendidos por los creyentes a lo largo de la agrupación según lo permitan sus circunstancias» y al mismo tiempo fomentar «los esfuerzos de construcción de comunidad en entornos pequeños de elevada receptividad». Las agrupaciones pueden tener menos posibilidades de crecer, o pueden surgir problemas, cuando las agencias de la agrupación se centran sólo en una de estas dimensiones.

Sistematizar los esfuerzos para fomentar los esfuerzos emprendidos por los creyentes en toda la agrupación

En agrupaciones que han logrado un avance significativo en fomentar los esfuerzos emprendidos por los creyentes de toda la agrupación, hemos observado que los amigos y las agencias de la agrupación han estado aprovechando la fuerza generada por los esfuerzos en torno a las celebraciones del bicentenario, cuando cada creyente y cada familia bahá’í se sintió encomendada a acercarse y enseñar a sus amigos, colegas, vecinos y parientes. Las agencias de la agrupación trazan un mapa de la ubicación de las familias y personas con el fin de abrir espacios suficientes para la consulta, la reflexión y la planificación y hacerles llegar toda la ayuda que necesiten para enseñar la Fe y servir. La formación de equipos de enseñanza ha demostrado ser efectiva para mantener el entusiasmo y el compromiso de los creyentes con la enseñanza. El contenido y el ambiente de las reuniones de reflexión de las agrupaciones y otros espacios, como la Fiesta de Diecinueve Días y las conferencias de enseñanza ocasionales, son objeto de consulta y aprendizaje continuos entre los miembros del Cuerpo Auxiliar y las agencias de agrupación, en particular el Comité de Enseñanza de Área. Las Asambleas Espirituales Locales desempeñan un papel fundamental en el fomento de una cultura de enseñanza entre los amigos y se esfuerzan por motivar una elevada participación en las campañas de expansión colectivas. Dentro de este contexto, los miembros del Cuerpo Auxiliar nombran un número de ayudantes, según las necesidades, para asegurarse de que los equipos de enseñanza y los grupos de familias reciben aliento y ayuda para reflexionar sobre la acción y aprender de la experiencia.

Una estrategia importante que ha dado como resultado aumentos dramáticos en los índices de participación en los esfuerzos de enseñanza y el número de actividades básicas en las agrupaciones más avanzadas ha sido el esfuerzo del Comité de Enseñanza de Área, en colaboración con las Asambleas Locales, para animar a un número creciente de hogares bahá’ís a auspiciar reuniones devocionales, «sentando los cimientos espirituales de futuras Casas de Adoración». Es sumamente alentador ver que este proceso se extiende a otros hogares en barrios donde residen bahá’ís y a los hogares de jóvenes, prejóvenes y niños que participan en las actividades educativas de la comunidad, lo que resulta a veces en cientos de reuniones devocionales que tienen lugar cada semana en una agrupación. El desafío del Comité de Enseñanza de Área ha sido pensar más allá de la mera multiplicación de esta actividad y abordar este área de actividad desde la perspectiva del desarrollo de capacidad, consciente de que cada reunión devocional, como cualquier otra actividad básica, es un posible portal de crecimiento. Ello implica levantar recursos humanos que puedan colaborar con el Comité de Enseñanza de Área en la promoción de reuniones devocionales. Los amigos que ayudan de esta manera acompañan a las familias a adoptar un enfoque de mayor extroversión, invitando no sólo a sus propios parientes sino también a sus vecinos, amigos, colegas e incluso al barrio entero. Los anfitriones de las reuniones devocionales también reciben apoyo para aprender no sólo a compartir oraciones, sino también a fomentar conversaciones profundas sobre las enseñanzas de Bahá’u’lláh, informar a los asistentes de los esfuerzos de construcción de comunidad e invitarlos a participar. Para sistematizar esta labor y promover el apoyo y la ayuda mutuos, se han formado unidades de varias familias alrededor de otras más experimentadas.

Fomentar un núcleo en expansión dentro de un barrio

En su mensaje de Ridván de 2018, la Casa Universal de Justicia escribió:

[…] debe surgir un grupo cada vez mayor de creyentes que puedan mantener, junto con los que los rodean, un enfoque sostenido en fomentar el crecimiento y desarrollar la capacidad, y que se distingan por su habilidad y su disciplina para reflexionar sobre la acción y aprender de la experiencia. Levantar y acompañar a un núcleo creciente de personas en cada lugar ―no sólo a nivel de agrupación, sino también dentro de barrios y aldeas― es a la vez un desafío formidable y una necesidad vital. Pero en lugares donde está ocurriendo, los resultados hablan por sí mismos.

La experiencia sugiere que es fundamental establecer un centro de actividad intensa en un barrio urbano, seleccionando un área adecuada donde las condiciones sean favorables para un proceso de construcción de comunidad y de compromiso con su desarrollo a largo plazo. La receptividad de la población se descubre mediante visitas e interacciones con los residentes de la localidad. Una vez identificado el barrio, a menudo se anima a un equipo de dos o tres amigos, imbuidos de un sólido sentido de misión, a que se establezcan con una dedicación a largo plazo para hacerse uno con la población y levantar y acompañar a un núcleo creciente de personas. En muchos casos, un miembro del Cuerpo Auxiliar trabaja estrechamente con este equipo. El camino que ha demostrado su eficacia en barrios donde el proceso está muy avanzado es establecer el ritmo y la pauta de expansión, capacitación y acompañamiento con la visión inicial de que unas decenas de jóvenes sirvan como animadores, maestros, y en algunos casos como tutores, y trabajar sistemáticamente con familias cuyos hijos y jóvenes participan en cada etapa del proceso educativo. Para encontrar el primer grupo de jóvenes de la localidad, el equipo lee cuidadosamente la realidad del barrio y se esfuerza por entender los detalles relativos a la población, como el número de hogares, jóvenes, prejóvenes y niños, así como los modos de vida y las estructuras sociales existentes.

A medida que el proceso se despliega de este modo, un grupo de amigos del lugar se une al equipo inicial. Sus capacidades se desarrollan progresivamente conforme estudian los cursos del instituto y llevan a cabo actos de servicio cada vez más complejos. Poco a poco, a medida que se les ayuda a planificar sistemáticamente, estudiar la guía pertinente y reflexionar sobre sus acciones, desarrollan un sentido más profundo de apropiación del proceso de crecimiento y un deseo ferviente de ver cómo llega a abarcar a toda la población.

Las actividades educativas del barrio se sistematizan más cuando se alquila o adquiere un local adecuado, haciendo posible que el núcleo de amigos se reúna diariamente y que las actividades del instituto se desarrollen con regularidad. Además, a menos que se establezca un sistema que retenga a los niños en las clases, grado tras grado, y a los prejóvenes en el programa de prejóvenes de un nivel al siguiente, la Fe no puede permear profundamente el terreno del barrio. Si se logra esta formalización, el compromiso con estas «actividades fundacionales» se vuelve «tan arraigado en la cultura de la población que se considera un aspecto indispensable de la vida de una comunidad». A medida que los amigos extienden a otros barrios la pauta de acción y el proceso de aprendizaje establecido en un barrio, toda la agrupación entra de lleno en una nueva etapa de crecimiento a gran escala.

Ampliar el proceso de aldea en aldea

En entornos rurales se despliega un proceso similar, pero con su propia dinámica. El centro de actividad intensa puede ser una sola aldea o, en zonas de baja densidad, un grupo de pequeñas aldeas. Dado que la población de estos lugares puede ser de varios centenares o unos cuantos miles de habitantes, hemos visto que en el transcurso de varios ciclos el proceso de construcción de comunidad podría acoger la participación de un porcentaje considerable de la población. Después de un período inicial durante el que el primer grupo de amigos se entrena y se moviliza al campo de servicio, las reuniones de la aldea organizadas en consulta con los líderes de la localidad aumentan la conciencia de toda la comunidad de la belleza y el propósito del proceso que está teniendo lugar en su entorno, y el nivel de compromiso alcanza nuevas alturas. Inspirados por la participación de sus hijos en las actividades educativas, los adultos y las familias toman parte en reuniones devocionales que refuerzan el sentido de comunidad entre personas de diversas creencias y procedencias. En una agrupación rural, la superación del tercer hito se produce fácilmente a medida que el proceso se difunde de aldea en aldea, cuando los amigos de las aldeas más avanzadas se esfuerzan por integrar a sus parientes y amigos de aldeas vecina, y se despliegan equipos de enseñanza durante la fase de expansión de un ciclo. Conforme aumenta el número de aldeas que se convierten en centros de actividad intensa, las instituciones y agencias regionales y nacionales están alertas para ampliar el plan de coordinación de manera oportuna, por ejemplo, asignando coordinadores y facilitadores de crecimiento adicionales para que se centren en determinadas aldeas que han avanzado considerablemente y al mismo tiempo apoyen la ampliación del proceso a nuevas aldeas. En muchas regiones y países muy avanzados, las instituciones y agencias mantienen una lista de las aldeas que han establecido actividades básicas en cada agrupación, y siguen de cerca el grado de penetración del proceso de construcción de comunidad en la vida de la población.

Establecer un ritmo periódico de encuentros de jóvenes y campañas de instituto

Las agrupaciones que avanzan más allá del tercer hito demuestran claramente las capacidades de, por un lado, ampliar constantemente el círculo de conversaciones con los jóvenes sobre las enseñanzas de Bahá’u’lláh y el servicio a la humanidad y, por otro lado, asegurar el avance ininterrumpido de los jóvenes a lo largo de un sendero de servicio, desde participar en conversaciones y encuentros de jóvenes hasta entrar en la secuencia de cursos, servir y con el tiempo apoyar a otros en el servicio.

A este respecto, se está reconociendo el valor de establecer un ritmo de celebración de encuentros de jóvenes y campañas de instituto cada uno o dos ciclos. Los encuentros y las campañas —que pueden llevarse a cabo inicialmente a nivel de agrupación o incluso de región y más tarde en barrios y aldeas— son más efectivos y sostenibles si se sincronizan con el ritmo de vida de la localidad. En algunos lugares, en lugar de tener un encuentro de jóvenes seguido de una campaña de instituto, el estudio de los materiales de la conferencia de jóvenes se integra dentro del programa de la campaña. Como preparación, las agencias de la agrupación y otros evalúan sus recursos disponibles e identifican y capacitan a aquellos que podrían actuar como facilitadores de los materiales de la conferencia de jóvenes, como tutores durante una campaña de instituto y como personas dispuestas a acompañar a los equipos de jóvenes cuando empiecen a servir como animadores y maestros de clases para niños. Se puede llamar a amigos que no están directamente implicados en facilitar las reuniones y los cursos de instituto para que ayuden con las visitas a los hogares de los padres y con la logística de las campañas, para permitir que los que sirven como tutores se enfoquen en el proceso de capacitación. En base a estas consideraciones prácticas, se puede establecer una meta para incorporar a un nuevo grupo de jóvenes al proceso.

En algunas agrupaciones que están promoviendo las fronteras del aprendizaje, las campañas de instituto se llevan a cabo durante las vacaciones escolares y universitarias más largas y duran diez días o más, durante los cuales los participantes pueden completar por lo menos dos cursos y llevar a cabo los componentes prácticos correspondientes. El tiempo dedicado a memorizar la Palabra Sagrada y a orar juntos genera un profundo amor por la Fe, un aprecio por sus enseñanzas y un compromiso para promover sus objetivos. Se comparten presentaciones artísticas, por ejemplo, en los programas nocturnos, algunas de las cuales se adentran en la historia de la Fe. A menudo, inmediatamente después de la campaña los jóvenes dedican un período intensivo de servicio y se establecen actividades. El instituto crea oportunidades para que los jóvenes avancen en su estudio de la secuencia de cursos organizando campañas periódicas de larga duración, campañas de fin de semana más cortas y círculos de estudio continuos, según las circunstancias. A medida que en cada ciclo un nuevo grupo de jóvenes inicia la secuencia de cursos, el instituto sigue el progreso de los participantes para que en cada ciclo subsiguiente estos jóvenes estudien uno o dos libros de la secuencia mientras mantienen sus grupos de prejóvenes y clases de niños. Es de esperar que, debidamente acompañados, de cada grupo de jóvenes surjan algunos que desarrollen mayores capacidades y comiencen a servir como tutores, colaboradores y coordinadores. Como ya se ha mencionado, la disponibilidad de un centro de instituto accesible y adecuado formaliza y sistematiza estos esfuerzos y garantiza que el proceso pueda continuar sin trabas.

Aumentar el flujo de jóvenes que entran a estudiar la secuencia de cursos

En muchas agrupaciones, aunque la pauta de los encuentros de jóvenes y las campañas de instituto pueden estar bien establecidas y un número considerable de jóvenes puede estar entrando en la secuencia de cursos cada año, los amigos pueden detectar que debido a la emigración u otras razones no pueden avanzar más allá de cierto nivel de actividad. Para acelerar el crecimiento, por ejemplo duplicando o incluso triplicando el número de recursos humanos que prestan servicio, las agencias de cada agrupación deben realizar un análisis

profundo de la situación. La experiencia de una agrupación en las fronteras del aprendizaje es instructiva a este respecto. El análisis de los amigos llevó a la conclusión de que para que se duplicara el número de actividades básicas, el número de jóvenes que se incorporaba al proceso de instituto tendría que duplicarse también. Para lograrlo, dedicaron mucho más tiempo y energía a invitar a un número considerablemente mayor de jóvenes a contribuir al mejoramiento de su sociedad. Al mismo tiempo, se capacitaron más tutores, se asignaron más coordinadores y colaboradores y se abrieron más espacios para las campañas de instituto.

La experiencia ha demostrado que invitar a la gente joven a participar en el proceso es algo más que cursar invitaciones y esperar a que aparezcan; a menudo implica entablar varias conversaciones de fondo con los jóvenes y a veces con sus padres, mediante las cuales se forman en breve amistades verdaderas. Si bien en la mayoría de lugares, en este momento, un porcentaje considerable de los jóvenes que se unen al proceso son de la sociedad en general, a quienes se conoce en conversaciones en diversos entornos y durante períodos intensivos de expansión, nos alienta enormemente ver en algunas áreas que estos jóvenes entusiastas están surgiendo cada vez más, como es de esperar, del programa de empoderamiento espiritual de los prejóvenes. A medida que los institutos de capacitación fortalezcan su capacidad para mantener y ampliar el número de grupos de prejóvenes de año en año, un número cada vez mayor de agrupaciones verán sin duda un flujo apreciable de jóvenes de los grupos de prejóvenes hacia la secuencia principal.

Acelerar el ritmo

Queridos amigos, las consultas en la Tierra Santa brindan la oportunidad de revisar el ritmo del movimiento de las agrupaciones en cada región geográfica, prestando especial atención a ciertos países y regiones que tienen metas cuantiosas que alcanzar. Al considerar las medidas que podrían acelerar el proceso de establecer nuevos programas intensivos de crecimiento y proyectar cuánto más se puede lograr en los próximos seis ciclos y para el final del Plan actual, esperamos que la anterior exploración de elementos y enfoques prácticos les sea útil en sus conversaciones.

Cuando la dinámica de una agrupación se vuelve particularmente activa, la energía generada se difunde no sólo a las agrupaciones vecinas sino a todo un país. Por lo tanto, habrá que prestar atención estratégica a elevar el número de agrupaciones con pautas de actividad que incluyan a un gran número de personas. Esforzarse por tener en cada país o región por lo menos una agrupación que haya superado el tercer hito es una misión digna, una misión que podría confiarse a sus miembros del Cuerpo Auxiliar, especialmente en aquellos países o regiones que aún no han experimentado un crecimiento sostenido a gran escala.

En lo que respecta a unas trescientas agrupaciones del mundo que han superado el tercer hito, es importante que sigan impulsando las fronteras hacia adelante. Con este fin, estamos iniciando un proyecto de aprendizaje piloto en unas cincuenta agrupaciones seleccionadas para ayudar a estas comunidades a desarrollar la capacidad de sostener quinientas, mil o incluso un número mayor de actividades básicas.

El tiempo es fugaz y se necesita urgentemente una respuesta heroica. El enorme impulso previsto en la segunda fase del Plan de Cinco Años requiere que nadie escatime tiempo, esfuerzos ni recursos para acelerar el impulso y aumentar la intensidad de la labor de desarrollo de capacidad. Tengamos en nuestros corazones y mentes las palabras conmovedoras y vigorizantes que el Amado Maestro nos impartió en dos de Sus Tablas del Plan Divino:

Hasta ahora, habéis sido infatigables en vuestras tareas. Que vuestros esfuerzos aumenten, de ahora en adelante, mil veces. Convocad a las gentes de esos países, capitales, islas, asambleas e iglesias para que entren en el Reino de Abhá. La amplitud de vuestros esfuerzos debe necesariamente crecer. A mayor amplitud, más sorprendentes serán las pruebas de la ayuda Divina.

[…] es incuestionable que las enseñanzas divinas deben revelarse con refulgencia más brillante, los hálitos del Espíritu Santo deben desplegar una intensidad penetrante, el océano del amor de Dios debe ser movido por olas más altas, las brisas del rosedal del amor divino deben soplar con mayor velocidad, y las fragancias de santidad deben difundirse con prontitud y rapidez.

Con cariñosos saludos bahá’ís,

El Centro Internacional de Enseñanza

 

cc: Todos los Cuerpos Continentales de Consejeros


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